Como gatos mirando la carnicería…

Igual que estos jóvenes fotógrafos, “como gato mirando la carnicería” estuve hace 28 años atrás frente a este local de fotografía, conociendo artilugios fotográficos de la era análoga… y soñando con tener varios de ellos.

Como gatos frente a la carnicería

Este local, conocido como Fotográfica Local 21, junto a otros dos locales de menor importancia, son los únicos sobrevivientes de esa época.

En ese entonces, en esta galería, La Metropolitana, se ubican muchos locales de fotografía, por eso solía venir después de clases en la Universidad a conocer los insumos y accesorios necesarios para la fotografía análoga, en especial la de blanco y negro. No fue mucho lo que compré ya que al ser un estudiante universitario no disponía de recursos, pero si me hice de muchos rollos en blanco y negro (mi favorito era la película Ilford FP 125) y de los químicos necesarios para el revelado tanto de la película como del papel fotográfico. Lo que no podía comprar, lo analizaba y buscaba algún elemento similar en el mercado a menor costo, como las bandejas plásticas de revelado conseguidas en una tienda de plásticos, las pinzas (que hice de madera), soportes (de madera o vidrio grueso), caja de luz con madera, un tubo fluorescente y un acrílico, luz roja que hice con una ampolleta roja y papel celofán rojo (y probé directamente con un papel fotográfico resultando perfecta), guillotina reemplazada por un cuchillo cartonero y un vidrio grueso, filtros para blanco y negro (tipo Cokin) construidos en madera, cartón piedra y papel celofán de colores rojo, verde y amarillo.

El Timer, elemento muy caro, lo reemplacé por una fórmula matemática en función de la altura entre el papel fotográfico y la lente de la ampliadora, obteniendo como resultado el tiempo de exposición que medía con el segundero de un reloj.

La ampliadora, otro elemento costoso, me la trajo mi mujer quien la obtuvo de regalo de un fotógrafo que quería botarla a la basura. Me propuse restaurarla, eliminando el óxido, pintándola de negro, fabricando algunas piezas y soportes y comprando el lente respectivo. Funcionó a la perfección.

Siempre he pensado que en muchos temas técnicos (como la fotografía, por ejemplo) uno siempre debe conocer el origen, entender cómo partió ese tema y cómo funcionan las cosas. De esta forma, te sueles dar cuenta que muchas cosas son más sencillas de lo que nos hacen creer los fabricantes y muchos accesorios bien pueden ser construidos por uno mismo.

Me alegra que este local haya sobrevivido en plena época digital de la fotografía y mantenga hoy los insumos más necesarios para la fotografía análoga. Hoy en Santiago existen varios locales de este tipo, algunos muy completos, pero éste para mí será siempre muy especial.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: